Viaje a Salzburgo (Austria)

 

Salzburgo con su marco barroco, sus teatros y salas de conciertos nos seduce , y se convierte indiscutiblemente, en un atrayente punto turístico.

Goethe opinaba que hay paisajes cuya belleza a la fuerza tienen que atraer a una ciudad, y acertó totalmente con Salzburgo.

Esta ciudad se halla a unos 50 kilómetros de altos picos, bosques de abetos e infinitas pistas de esquí. Es la ciudad más antigua de Austria y sus minas de sal – de ahí su nombre, Salz (sal en alemán) – ya eran conocidas por los fenicios.

La fortaleza Hohensalzburg alzada a 120 metros de altura sobre una gran roca, domina la ciudad. Fue construida en el año 1077 por el arzobispo Gebhard. Se puede acceder a ella gracias a un funicular que sale de la Calle Festungspasse y realizar una visita (permanece abierta todo el año).

Monasterios góticos, palacios barrocos o iglesias románicas, acompañan al Castillo Mirabell, Patrimonio de la Humanidad.

Paseando por el Altstadt, el casco antiguo, alrededor de la catedral barroca, el Dom , encontramos gran número de elegantes cafés.

Lo más dulce de Salzburgo, son los famosos Mozartkugeln, que se pueden probar y encontrar en cualquier rincón de la ciudad, rellenos de mazapán y turrón, cubiertos de chocolate y envueltos en papel plateado con la efigie de Mozart, fueron creados a finales del siglo XIX.

Wolfang Amadeus Mozart nación en 1756 en Salzburgo, en la calle Getreidegasse (principal arteria comercial del centro histórico) se encuentra su casa natal, convertida hoy en museo. Se inauguró en 1880 y recibe años tras año miles de visitantes.

Turistas de todo el mundo visitan Salzburgo para visitar los lugares de las escenas de la película, Sonrias y Lágrimas.

Cualquier motivo es bueno para visitar la región de Salzburgo y disfrutar de su gran variedad cultural.

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Hellbrunn: Palacio y Juegos de Agua

Hace un par de años realicé un viaje a Austria, una de mis paradas fue  “Hellbrunn” en Salzburgo. Antes de realizar el viaje ni siquiera conocía que existía este Palacio. Una amiga vienesa, Brigitta, me recomendó la excursión y, así planeamos la visita. Fue un día muy divertido de verano, sol, risas y agua, mucha agua.

Desde la estación de Salzburgo salen autobuses hacia el Palacio de Hellbrunn. Es un lugar que ofrece todo para pasar un día ameno y completo. La visita al Palacio, disfrutar del paisaje que lo rodea, un paseo por sus jardines, y como no, los Juegos de Agua. Porque hay una cosa segura, sí visitas Hellbrunn, es imposible salir del recinto un poco “empapado”.

Vamos a escribir un poco sobre el recinto y su historia pero, no, no os descubriremos los escondites del agua. Es lo más divertido de la visita y con certeza, el agua brota inesperadamente y aunque en un instante, tengas una remota idea de por donde saldrá esta vez, no hay escapatoria, así que la risa está asegurada. Preparad los chubasqueros porque allá vamos!!

Hellbrunn fue y continúa siendo un lugar de grandes contrastes. Interesante y valioso porque, al norte de los Alpes, es un testimonio único del arte de las grutas de principios del siglo XVII. El agua jugó un papel muy importante en el diseño del castillo. Los inesperados escondites de chorros de agua que brotan de repente, fueron la diversión principal para sus visitantes. Desde hace casi 400 años los Juegos de Agua son la atracción principal de Hellbrunn.

Aunque Hellbrunn era un lugar destinado al ocio de los arzobispos, siempre acogió tanto a forasteros como a sus propios ciudadanos. Hellbrunn no es solamente un lugar con larga tradición turística, un palacio de recreo levantado por capricho de un arzobispo, Markus Sittijus,  sino que aparte está ubicado en un sitio privilegiado.

El Palacio de Hellbrunn se corresponde con el tipo de la Villa Suburbana italiana cuyo objetivo consistía en acoger a los amigos puntualmente durante el día para rehuir las obligaciones y negocios de la ciudad. Este “sitio de reposo” contribuía.

Markus Sittikus inició las obras de Hellbrunn en el segundo año de su gobierno, en 1613. Este arzobispo con un peculiar sentido del humor, ideó los “juegos de agua” para poder gastar bromas a sus invitados.

En las grutas de detrás del palacio, los distribuidores automáticos de agua y surtidores abastecen los estanques tranquilos. El visitante queda expuesto continuamente a la emoción, así como al cambio entre las luces y las sombras al entrar y salir de las cuevas. Sin embargo, en el exterior uno tampoco puede calmarse porque inesperadamente puede meterse en una ducha y tener que salir deprisa.

Domenico Gisberti, poeta de la Corte de Múnich, dijo de Hellbrunn “que pérfida brota de cientos de grietas ocultas y rápidamente se esconde, ofende y ataca, asedia y amenaza, de debajo de los bancos en los que uno se sienta, del suelo por el que uno anda, al apoyarse en un poyo o pasar junto a un nicho o qué se yo, es increíble”.

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